March 29, 2023

Estuve tan profundamente adentro de mí mismo, que no me di cuenta hasta que no llegué a pisar el fondo de mi mar interior. No es una metáfora sobre "pisar fondo", sino sobre la profundidad a la cual fui para encontrar algunas respuestas. Estoy bien. Muy bien, de hecho.

Completé un círculo entero. Donde antes tenía una seguridad y firmeza basadas en Eficiente, en la tierra y el aire, ahora tengo una seguridad y firmeza basadas en Cambiante, en el agua, el fuego. Es todo parte de un macro equilibrio que seguro se va a romper nuevamente. Me imagino que en el siguiente regreso de Saturno, quizás deba aprender otras formas de equilibrarme, de ser seguro, de tener confianza.

Creo que logré encontrar la confianza en mí mismo. Todavía me falta un poco el amor. Pero estoy cerca. Estoy viendo cosas, escuchando cosas, sintiendo cosas. Y no sé qué es material y qué es inmaterial. Estoy avanzando en mis proyectos y en mi camino, pero el tiempo se me mezcla y creo que estoy más adelante o más atrás. Los sueños están descontrolados.

Creo que todo esto es porque el nuevo Esteban que surge de los fragmentos y partes, tiene que lidiar con esto constantemente. Nada puede ser guardado, simplificado, ignorado, asumido. Todo tiene que ser vivido, sentido, experimentado, liberado.

Veo las expresiones de quienes me rodean. Los leo cual libros abiertos. Tengo que hacer un ejercicio enorme de control de mi ego para no actuar más que lo mínimo indispensable. Es un conocimiento que no es transferible. Es mi destino.

March 11, 2023

espaldas

Anahata y Maat me dijeron algo que mi mente dormida captó al momento. Mi mente despierta se tomó un poquito más de tiempo en descifrar ese mensaje. Pero ya lo decodifiqué.

No está bloqueado mi corazón. Sí hay un desequilibrio, pero es el que tuve toda la vida. Miedo al rechazo, amar en exceso, temer no ser aceptado. Me dolió mucho la espalda, por esas espaldas que veo alejarse de donde estoy. Pero no eran solo ellas alejándose; yo también me estoy alejando, y soy feliz por ello.

Aceptar que no me tienen que aceptar, fue un paso crucial para desbloquear el dolor de mi chakra corazón de estos días. Gracias universo, por darme esas experiencias y por darme la capacidad de recibirlas, acogerlas, transitarlas y dejarlas ir con un poquito más de paz interior.

March 09, 2023

empático-descarga

Ya son un montón de veces que está pasándome esto, y no sé cómo protegerme, cómo accionar esta información de forma provechosa...

La primera, estábamos sentados un grupo en la casa. Pude espejar a alguien mirando a otro alguien, y su alma se abrió a mí hasta el rincón más recóndito. Pude ver a mi otro alguien abrazando al suyo, y nos miramos un instante. El brillo de nuestros ojos fue doble. Mi dolor potenciado por el dolor, fue demasiado. Lloré...

La segunda, que recuerdo vívidamente, fue en un curso. Empecé a sentir un malestar extremo, dolor de panza, ruidos. El agua que me alcanzaron tenía ese gusto a mostaza al sol, a harina y huevos semi podridos de Facultad de Medicina/Derecho. La chica de al lado se excusó diciendo que se sentía mal, salió y vomitó violentamente. De inmediato me sentí mejor. No era yo, era ella.

La tercera ocurrió varias veces. Llego a una casa. Siento que sobro, que debo irme de inmediato. Pero no es mi deseo, no es mi voluntad. Veo todo tipo de cosas; añoranza, irritación. Me siento ignorado. Quiero correr. Quiero quedarme. A veces corro, y la sensación pasa (pero me deja sintiéndome para el orto) y a veces me planto. En esos casos, a veces lloro en secreto, a veces lo supero y lo desactivo...

Otra, la cuarta. Sentado en el cole, me siento bien, un día hermoso y compartido. Hay poco para ver, pero yo pongo siempre lo mejor de mí. De repente la tristeza me arrolla. Me aplasta. De golpe siento todo lo peor, me siento lo peor. Lloro. Sorprendido, hablamos del tema y luego transito mi malestar. Pero esta vez, sé 100% que no era mi dolor, mi pesar. Busco y encuentro. Una chica llorando, el desconsuelo patente en sus ojos silenciosos...

Sigo. En grupos cercanos, me embarga la pesadez. Mis articulaciones crujen, mis músculos se ponen rígidos, la energía se me escapa. Y es por las tormentas internas de quienes me rodean. Veo el pesar, veo el sufrimiento, el desamor, el descontento; como pequeñas agujas se me clavan, como vendavales que me pegan en la cara. Intento apoyar, intento sostener, intento aliviar. Pero la comunicación no es mi fuerte; nunca encuentro el momento, la palabra exacta, la caricia justa, lo que se necesita. Es mi karma. Intento y fallo, y todo es levemente mejor. Pero a qué costo...

Y la que más me pesa. El espejo infinito. Yo le hago a otras personas, lo que otros me hacen a mí, que a su vez le hacen a ellos, y esos que se lo hacen, son receptores de otros. Es una cadena ininterrumpida que sigue hasta quién sabe dónde. Como estoy despierto, puedo verla por lo que es. Pero nadie más puede, o nadie parece verla (no soy tan soberbio, pero solo puedo hablar por mi). Todos ensimismados, todos atrapados, todos dormidos. En sus tormentas interiores. Lucho por no dormirme de nuevo, el tiempo me pasa por encima, sin piedad. Busco romper el ciclo, hacia ambos lados. Fallo miserablemente, en ambos casos. Me caigo. Me levanto. Sonrío y escondo mis lágrimas, y desactivo la secuencia. Pero luego me canso y expreso mi dolor. La secuencia me explota en la cara. Soy un pelotudo. Me culpo. Siento culpa por culparme. Culpa que es una emoción nueva en mi corazón, que se suma a otras emociones nuevas, como la envidia, los celos y la desesperación.

...

Todos estos procesos. Me pesan en el corazón. Busco la respuesta en mí, porque me la olvido cada vez. Me la quiero tatuar para que se funda con mi alma y mi cuerpo. No encuentro el tiempo, no tengo la plata, no es el lugar... Veo mi teléfono, casi olvidado, casi amputado ya. Los mensajes, fluyen en una dirección. No quiero amor romántico, no busco una conexión sexual. Quiero aliviar el sufrimiento, perdonar y dejar ir el dolor, que me embarga por momentos. El mío y el de quienes me rodean. Quiero amarme plenamente. Lo logro, por momentos. Quiero seguir surfeando las olas de mi mar interior, que está soleado y calmo, de a ratos, nublado, de a otros. Pero la tormenta está en el horizonte nomás. Expectante, amenazante. Un recordatorio de donde vengo, de a dónde puedo volver. Soy feliz? No sé. Creo que sí, por momentos.

La empatía extrema, de la cual corrí toda mi vida, me alcanzó. Tardé unos 7 años en aceptarla, luego de pasar unos 20 años negándola. Será posible encontrar el camino de regreso al sol? Elijo creer que sí. Sé que un amor puro me espera. Sé que el hogar que añoro existe. Está en mí, y lo voy a construir de a poco. Sin buscarlo, sin desearlo. Pero buscándolo, deseándolo. Un refugio para compartir conmigo mismo, y luego, con Ari. Completar mis proyectitos. Ascender. Es todo lo que espero de esta realidad. Gracias universo, ya me siento mejor.

March 05, 2023

energías

Mis energías son frágiles. Como un jazmín o una enamorada del muro, siento que la más leve disrupción las coarta, cancela, debilita e interrumpe. Mis energías son así; demasiado agua, demasiado tierra, demasiado yin, demasiado hacia adentro. En los contextos donde puedo ser sentido, brillan con su luz, tenue, cálida y amorosa. En aquellos donde no, se repliegan, tanto que la gente no las ve. Lo puedo percibir en sus miradas (o la falta de miradas).

Hay momentos donde puedo superar mis limitaciones auto-impuestas y avanzar igual. Casi siempre, hay un dementor que luego me roba de esa satisfacción; creí que había estado bien, pero no fue así. Creí que se había notado mi amor, mi comodidad, el buen rato que pasé, pero no fue así. Solo dando más y más y más, perdiéndome y dejando de existir, es que los demás me aprecian. O mejor dicho, la gran mayoría de los demás. Están inmersos en sus tormentas interiores, durmiendo sin saberlo, ciegos. Qué puedo hacer yo, un raquítico sauce, para cobijarlos, darle algo de sombra y contención?

Nadie me busca, nadie me espera. Nadie me ama y nadie por mí se desvela. Los mensajes que recibo, son una quinta parte que los que mando, y me cuestan el doble y me devuelven la mitad. Cada mañana, mi barrita de energía se llena y hago lo mejor que puedo, y cada noche me acuesto, solo y vacío, desganado y vencido. Sé que escribo esto surfeando una ola de emociones mezcladas, la gran mayoría ajenas. Pero soy un catalizador; absorbo esas tormentas y las hago mías, y el mundo es un lugar un poquito mejor. No quiero querer que nadie me busque, ni que me espere. No necesito necesitar que me amen o lo que sea. Solo yo mismo me voy a poder amar y a dar lo que necesito para estar 100% bien.

Y ese es el centro de mi tormenta interior. Me conozco bien, me acepto. Pero no me amo. Y al no amarme, me estoy aferrando y siento apego por lo externo. Al no poder amarme de forma libre y compasiva, no puedo elevarme hasta el cielo y fusionarme con el universo. Y hay otro cable a tierra más. Duerme a mi lado exhausto, un ser de luz que me da tanto que ni se puede imaginar. Nunca jamás querría ni podría soltar ese apego. Me priva eso de alcanzar la iluminación de la que tanto leí? Si ese es el requisito, no la quiero. Estoy satisfecho con los pequeños avances que hago, y no sé a dónde voy ni por qué, pero no me interesa si debo soltar a Ari. Sí quiero aprender a amarme a mi mismo…

Encontré fuego. Estuvo siempre en mi. Obvio. Ahora, ese fuego es un encendedor protegido por una mano torpe en el viento de la noche. No soy parte de este mundo en muchos sentidos, estoy más allá. Pero el fuego ese es la energía que necesito. Mi voluntad, terminar mis proyectos. Ascender.

Mis energías son tímidas y sensibles. Entreno mi corazón y mi alma en el lugar más apropiado. En el acá y el ahora de cada momento que se extiende infinito a mi alrededor. Algún día me voy a creer el avance que hice. Cuando me ame.

March 01, 2023

mas koans

la vida cambió
pasando por la muerte
hasta la vida



en este instante
escribo y pienso y no soy
en este instante



me aferro al agua
que se me escapa libre
para envolverme