January 15, 2023

tibetano

Luna. El sueño es como la luna reflejada en muchas aguas distintas: en un estanque, en un mantantial y en el mar. También es como el reflejo en múltiples ventanas de un poblado, en muchos cristales diferentes. La luna es una sola, no se está multiplicando; así también los diversos objetos en el sueño tienen una misma esencia.

Rayo. Un rayo ilumina el cielo nocturno. Súbitamente las montañas se iluminan; cada pico parece un objeto separado. Sin embargo, lo que estamos viendo, en realidad, es un solo destello cuyo reflejo llega de vuelta a nuestros ojos. De la misma manera, los objetos que parecen estar separados en el sueño son realmente la luz de nuestra mente, la luz de rigpa.

Reflejo. El sueño es una proyección de nuestra mente; no es algo distinto de ella, así como un rayo de sol no es distinto a la luz del sol en el cielo. Si no entendemos esto, nos involucramos en el sueño como si fuera real, como un león que le gruñe a su propio reflejo en el agua. Es un sueño, el cielo es nuestra mente, la montaña es nuestra mente; las flores, las otras personas y todo lo que aparece es sólo el reflejo de nuestra propia mente.

January 12, 2023

un bosque

Un bosque lento se acerca
Siento su esencia en mi puerta

Verdespertar
Siento brotar
En sus raíces...

Camino a la sombra del bosque
Descalzo, en calma, profundo

En suave silencio me hundo
Mis pies en el barro...

Su resplandor
da su color
entre las copas, entre la niebla

Las hojas me tejen un manto
Un bosque me envuelve en su encanto
Me siento en el claro
Respiro, en verdes...

January 10, 2023

crerenmí

No me va a dominar el miedo: algo aprendí del pasado, y lo atesoro y abrazo con compasión.
No me van a arrastrar el enojo y la frustración: abrí mi corazón a todo y voy a ser un canal para la comprensión y el amor.
No me van a desarmar la culpa, el arrepentimiento, los celos o la ansiedad: algo voy a aprender del presente, y voy a canalizar mis emociones con cuidado y empatía.
No me van a hundir la expectativa, los preconceptos y las estructuras impuestas: el futuro va a traerme lo que el universo decida traerme.
Voy a rendirme del todo a lo que mis emociones me digan, viviendo en plena consciencia lo más posible y disfrutando en tiempo-presente. Gracias.

January 08, 2023

amanecer

Creo que estuve volcando acá más que nada lo que estuve sintiendo del lado "bajo" de mis emociones. Lo necesitaba. Fueron momento difíciles donde escribir me ayudó mucho. Me permitió enfocarme, soltar un poco, entender un poco, y transitar las emociones. Pero no estuve escribiendo nada del lado "alto" de mis emociones.

Estar acá y poder hablar con diferentes personas, sin ninguna expectativa de nada, dando libremente y sin esperar nada a cambio, es lo que más creo que se alinea con mi corazón y mi personalidad. Me encanta. Es, creo, mi mejor versión. Interactuar con alguien nuevo y escuchar sus vivencias, la forma en la que habla, en la que mira, la distancia que toma, qué elige contar.. son placeres sumamente especiales. Y lograr transmitir mis ideas y emociones de forma amena y conectada, lo es también. Si esas charlas me acercan un poco más, buenísimo. Si puede surgir una amistad, una relación o algo más, mejor aún. Si la otra parte decide llegar hasta ahí y seguir su cauce, eso está bien también. Nunca quise nada que no estuviera dado libremente. Algo dado obligadamente o sin que fuera la elección del otro, me dolería más...

Sentarme simplemente por el hecho de hacerlo, en cualquier lado, en cualquier momento, es en sí mismo una gran fuente de alegría. Mejoro cada vez en mi capacidad para disfrutar todo en tiempo-presente. Los árboles, la brisa, la montaña, el lago, las casitas, las personas que pasan o que interactúan conmigo... Si me miran a los ojos y comparten algo conmigo, es un regalo divino que atesoro con mis propios ojos y corazón. Si eligen no contarme, no compartir, pero igual se mantienen cerca, sé que están haciendo lo que pueden para estar ahí, y eso es apreciado de la misma manera. Si se alejan, eso también está bien: cada uno debe ir y estar a donde desee ir y desee estar. Ni más, ni menos.

Tocar la guitarra tanto más seguido, me reconecta con mi alma. Ayer me senté dos horas y escribí una canción. Tomé fracciones de una canción que comencé en junio, cuando mi corazón se caía a pedazos, y la fusioné con las emociones que me rodeaban en aquel momento. Improvisé una letra que surgió de mi corazón, y me sorprendí a mi mismo con su profundidad y cercanía. Me hice llorar a mi mismo. Y ahora sólo pienso en expandir este espacio que abrí, y escribir/componer más...

Miro el amanecer y sonrío. Soy una fuente de paz, amor y compasión, de comprensión y felicidad. Tengo que trabajar mucho más en mí, pero creo absolutamente que haciendo lo que hago, voy a ayudar a otros a estar mejor también. O al menos, estoy dispuesto a intentarlo.

angustia

La ansiedad me sorprende a las 4am una vez más. Inhalo, exhalo. Porque me desperté, una vez más, de ese sueño de familia del que siempre había anhelado ser parte. Y que ahora no es más que el recuerdo de algo que nunca va a pasar, se disipa como hojitas barridas por la brisa nocturna…

Trato y logro desatar estos nudos gran parte del tiempo. Pero cuando no lo logro, estas pesadas cadenas me llevan hasta el fondo, y creo que me ahogo. Solo. Lejos. Frío… No tengo raíces, estoy desapegado. No me conoce nadie, soy un árbol sin bosque, no tengo tribu. No sabía que la contracara de sentir toda esta felicidad y paz, sería tener que hacerlo sentado sobre una tormenta de emociones indomables, capaces de tirarme en cualquier instante.

Tardé en procesar, y aunque ya amo este lugar, mi alma lo está empezando a asociar con la paz, el disfrute en tiempo-presente, pero también la soledad y un inmenso pesar. Estar conmigo mismo es algo que disfruto inmensamente. Algo que necesitaba y que suelo necesitar a diario. Pero.. Todo tiene el perfume del ayer, y escucho de cerca el canto de las hadas, pero no es suficientemente cerca, el significado de las palabras escapa, no está dirigido a mí. Siento crecer las distancias, y que el río me lleva. Inhalo, exhalo. Hago la plancha y trato de soltarme, pero al desembocar en el lago, el agua me regresa al borde. Las piedritas heladas se clavan en todo mi ser, y mis emociones, siempre expectantes, siempre al acecho, florecen en mi piel con todos los colores de la luz.

Con calma, con cariño y ternura, mi alma fluye en un río inverso, hacia la luna blanca, devolviendo con amor todos esos colores, mientras aprende que no queda espacio para él en los círculos secretos de quienes me rodean. Tengo que expandir mis raíces y explorar. No soy tan fuerte, porque puedo resistir la embestida de este momento y levantarme luego con una sonrisa, con el corazón abierto y listo para dar sin pedir nada, pero al hacerlo, siento las marcas que van quedando en mí. Me duelen. Inhalo, retengo, exhalo, y sé que el dolor y el sufrimiento van transformándose de a poco, pero la verdad, en estos momentos de vulnerabilidad extrema, quisiera pedir menos aprendizaje y más disfrute en este paraíso donde estoy sin amigos, sin lugares para hacer lo que me gusta aun, sin bicicleta, sin nadie que me mire de la forma que me daría seguridad, disfrute, conexión… Inhalo, y el aire tiembla al exhalar.

Creo que mi naturaleza me está exigiendo algo muy específico al despertarme a esta hora cada vez. Porque en otro mundo ya perdido, a esta hora despertaba, me veía pleno y mis máscaras de piedra se aflojaban, y lograba sonreír y estirarme a abrazar y seguir durmiendo. Era automático y tardé en identificar que eso es lo que me faltaba. Acomodar pelos salvajes y pegar mi piel contra piel. Escuchar un suave hmm al hacerlo, seguir durmiendo. En paz, en balance. Era un sutil recordatorio de sentirme en el lugar al que quería pertenecer por siempre. Oculto. Ahora, en cambio, veo mi guitarra amada, un libro hermoso y, por la ventana, el bosque, las nubes y el monte. Es suficiente. Y trato de no desear más de lo que tengo, que es un montón y que me provoca lágrimas de felicidad a cada rato. Soy feliz, pero... Trato de contentarme y de soltar. Ahora mismo, a las 5.20am, no puedo ni un poco. Inhalo y todo mi ser se contrae, sintiéndose frío y no deseado, y se resiste a escuchar al corazón. Exhalo. Mi compasión hacía mi mismo me abraza pero el frío penetra por mis poros. De día y bajo el sol, ese abrazo me eleva, me enfoca en todo lo bueno una vez más. De noche, gana la angustia. Inhalo, espero un poco, y exhalo..

January 07, 2023

en el lago

Hay algo

Algo en este lugar

Algo que debo encontrar

Algo que debo dejar

En el lago..


Algo se esconde en el fondo del lago

Algo perdido y nunca encontrado


Hay en mi corazón

Fragmento de una canción

Que se funde y se mezcla en el monte

Se disuelve en el horizonte

Del lago..


Algo se esconde en el fondo del lago

Y no es momento de ir a buscarlo


Vuelo entre bosques, liviano y cansado

Vuelo y me uno a las aguas del lago


Hay algo

Hay algo

En el lago..

January 05, 2023

luna llena (2)

Me había dormido, y en paz conmigo mismo. Pero como tantas otras veces, mi corazón de agua hizo que me despertara y, al hacerlo, vi mi teléfono y mis mensajes.

..Qué loco, creer algo y darse cuenta que, para otres, era totalmente distinto. Me pareció que había logrado una apertura mutua hermosa, y en verdad, el cauce estaba tan desbalanceado por mi río desbordante. Y donde compartir me fue hermoso y enriquecedor, quizás fue un tanto unilateral. Creí avanzar en un camino de sanación, haciendo un poquito mío este lugar mágico, alineando planes futuros, ilusiones compartidas y desanudando mi amor, más maduro pero más distante. Creí haber empezado a echar alguna pequeña raíz. Di mi amor libremente, sin esperar nada a cambio, creyendo que del otro lado había algo similar a todo esto. Me siento un poquito necio, inmaduro y dependiente ahora. Siento pesar, pérdida y soledad. Amargura y cansancio de enfrentar otro quiebre, y otro, y otro. Evidentemente, sí esperaba algo a cambio, sí tenía expectativas aún.

Donde creí ver balance, se me enseñó que yo era un peso. Donde creí compartir abrazos, se me enseñó que eran muletas para sostenerme, nada más. Gracias universo por traerme otra dosis de humildad para seguir este camino de crecimiento. Donde me creí caminar, no con la frente en alto, sino con la humildad de quien es derrotado con cada respiración que da pero sabe que está cerca de un lugar seguro, me sé ahora alguien que se arrastra, raspándose con las piedritas del suelo al avanzar. Y las charlas con otres, apenas ilusiones de mi mente, de mi corazón desbocado. Tengo demasiado lodo para mis lotos, brota de mis ojos como lágrimas que resuenan en las estrellas distantes de este cielo hermoso y desconocido, encantador e indiferente. Nada puede crecer hasta que no limpie mi jardín un poquito más.

Abrí mis ojos a la luna llena. Estuve unas horas desnudo en el jardín. El frío me penetraba tan íntima, tan profundamente. Un vientito lacerante y bichitos que se posaban en mi piel indeseada. Este no es mi lugar. Todavía no soy bienvenido acá. Viví un impasse de momentos prestados, robados, regalados con lástima a quien se reconoce como herido, roto, quebrado. Y no tengo actualmente orgullo como para sentirme ofendido o enojado. Pero sí mi corazón pinta otra paleta de emociones con esto. Me siento avergonzado, culposo, triste, celoso y solo.

Hay forma de transformar todo esto en las energías tan suaves, tan sutiles, tan hermosas de las que hablan los maestros zen? Creo que sí. Es loco que incluso en este momento de dolor y sombra, no puedo evitar ver un resquicio de camino. Casi oculto. Y como debería haber recordado, es un camino que se camina en solitario. Como un falso despertar, abro los ojos, dejo ir la ilusión de progreso, y vuelvo a poner un pie adelante del otro. Veo el sendero alejándose frente a mí. Dale, Esteban, caminá un poquito más. Justo ahí, más adelante, casi fuera del alcance de tus fuerzas, está la playita. Ahí, cada una de tus pequeñas batallas y victorias se convertirá en un granito minúsculo de arena sobre el cual vas a poder apoyarte, una vez más. Y el amor que doy libremente cada segundo a cada persona que me rodea, va a volver como un vientito cálido de verano, como una olita fría del lago. Quizás voy a estar solo en esa playita, sí. Nadie va a entender, ni tiene que entender. Hoy la luna de cancer, me enseñó que es así.

luna llena en cancer

Esta sensación es la peor de la vida. Es como que todo mi amasijo emocional está amplificado al infinito. Cada cosa me daña, cada roce me reciente, cada palabra me corta, cada mirada me aniquila.

No era mi intención caer otra vez. Bah, nunca es la intención de nadie caer, supongo. Pero me había preparado, mentalizado, meditado, tomado mil recaudos. No sabía que, como tantas otras veces, iba a ser insuficiente.

La situación de hoy me hizo sentirme tan vulnerable. Tan débil, flojito, inestable. Mi ego se disparó y mi mente completó la información faltante de la peor forma. Juzgué, resentí, sentí enojo y celos injustificados. Juzgué y por eso destruí un día que había sido hermoso. Embarré un jardín que había cuidado meticulosa y amorosamente. Mi dolor y sufrimiento sólo se esparcieron, reversando el flujo que intento manifestar, de amor y aceptación...

En este momento, muchas partes de mí quieren golpearme (metafóricamente) y odiarme por haber sido debil una vez más. Por decir las cosas que no siento más que por pequeños momentos de mierda. Donde no siento la compasión, empatía y amor que creo me definen un poco en esta era. No, en ese preciso instante, mi ego se quebró, se sintió insultado como hace tantos meses. La misma pregunta es la que está ahí, siempre presente, siempre oculta: por qué otros sí y yo no? Y la respuesta es, porque yo ya no soy. Y no me tiene que importar quién sí es. No debería más que seguir en este camino de apertura, aceptación y amor. Rendirme. Dejar fluir. Convertir mi barro en compasión. Ser y no ser. Actuar y no actuar. Pero el ego me frena. Quiero ser yo quien comparta sus viajes y sus sueños y sus aventuras y sus risas y su cama. Pero no soy yo, y no voy a volver a serlo. Duele, y casi todo el tiempo lo acepté. Pero cuando se abre una rendija de duda, toda esa desolación escapa y hace más daño de lo que puedo reconstruir con mi amor y alegría. Diosa blanca y absoluta, abre sus ojos al cielo nocturno y me encuentra poco preparado.

Por qué, Dioses, no puedo vivir con más liviandad? Y sé que es porque yo no tengo tribu. No tengo clan, no tengo un grupo de pertenencia. Soy una persona que se siente sin talento, en una tierra de gigantes. Y eso me duele, porque antes era parte, de costadito, en un rinconcito. Ahora no soy nada. Nadie me conoce, nadie me busca. Aun? Y mis manos se paralizaron, mi voz me falló, no pude tocar ni una canción, ni un acorde… y toda la fuerza que había intentado juntar con esmero, amor y perseverancia para animarme, se disolvieron en la vorágine emocional de quienes sí pueden expresar las emociones a través de la música y el canto.

Hoy no puedo meditar, la luna llena en cancer no me lo permite. Hoy es un día más de llorar y abrazarme, en mi soledad. Es un día más de intentar amarme y aceptar esta imperfección, esta debilidad, este fracaso que soy de a ratos. Si al menos tuviera a mi Ari, lo abrazaría toda la noche. Si al menos estuviera solo en la casa, lloraría sin resguardarme. Pero hoy, me toca llorar en silencio. Llorar por mi falta de amor, de comprensión, de aceptación y de todo lo que añoro… Y cuando las lágrimas se me sequen en la cara y la luna llena empiece a menguar, va a haber pasado este momento tan vulnerable. Mis emociones me dominan, pero de a poco, voy a aprender a amarlas y transitarlas con cariño, ternura y liviandad, incluso cuando lo que me quieren decir duela.

Puelo


Escuchar ese cantar..
Eso sí que demuele
Todo mi intentar

Todo mi ser se remueve
En busca de pausa
Y se mueve lo que me duele

Sentirme así
Tan cerca, tan lejos
Tan atrás, tan ido
Un río que me lleva
A un refugio perdido

A otro día prestado,
Sólo quiero que llueva
Y que el agua arrastre
Mis emociones turbulentas

Me hundo en mis aguas
Y el peso de mil emociones
Como lágrimas de un sauce
Hojas verdes sobre verde
En una montaña boscosa
Donde el sol pega una sombra
En una vista hermosa…

Y un vientito de verano
Refresca y despierta
A un nuevo balance
Y a todo lo que hago
Para elevar mi alma
Para desatarme del karma..

Mis alas se embarran,
Me llevan hacia lo profundo
Me obligan a caer
Aunque sea un segundo
A transitar por la luna casi llena..

Pero mas quisiera poder abrazarme
Y poder arraigar..
Enraizarme en este lugar,
Sentir pieles en mi piel,
Miradas, labios, manos..
Conexión sagrada y amorosa
Y dejarme ir del todo
Fundirme en ese lago
Que es mi nuevo hogar

January 04, 2023

derrumbe

Hoy tuve demasiados altibajos. Tuve momentos donde me sentí tan orgulloso de mi mismo, de todo lo que pude soltar el sufrimiento, transmutarlo en comprensión, compasión, empatía, amor. Dar sin esperar nada, eliminar la ilusión de las expectativas o de la existencia del tiempo. Hasta sentir un poquito de confianza en mi mismo.

Pero también tuve golpes violentos de oleadas de emociones que me vapulearon completamente. Desde recordar el rechazo y hundirme en la nostalgia, hasta arremeter con todo el auto-odio que causa el arrepentimiento y el querer cambiar el pasado. Tuve que abrazarme a mi mismo para evitar llorar desconsoladamente en público como tres veces.

Y aun así, sintiendo que me ahogo, que nada es suficiente, supe encontrar de no sé donde, una luz que me llevó a la superficie. Mientras mis castillitos de origami se desintegraban como papel picado, mi corazón me gritó en la cara “acá tenés todas estas emociones, hacé lo que necesites hacer y seguí adelante, porque éstas son las que duelen, para que puedas disfrutar más plenamente las que traen la felicidad y la paz, la cercanía y el amor”.

Pero le quise responder egoistamente a mi corazón. Otra vez más. Que no quiero más. Que no puedo más. Que es demasiado, que me duele demasiado. Que esperaba que esta vez, haber aprendido tanto, haber sufrido tanto, haber trabajado tanto, me trajera de regreso a algún lugar de felicidad anterior. Y ese es mi error del momento emocional. La vida es un río que va en u a dirección, y lo que pasó, solo permanece en el pasado.

Me siento pleno. Puedo sentir mi interior más completo que antes. Donde solía haber telas cubriendo todo, ahora puedo ver los muebles y pasar mis dedos por la madera. Necesitaban libertad, aire, un pulido, un poco de amor. Antes el hielo sólo dejaba escapar el enojo y la frustración. Eran fuerzas destructivas revoleadas contra las personas que amé y amo. Les causé dolor, sufrimiento y pesar. Las alejé de mi vida. Y con eso, me hundí más y más. Ahora, siento una amplia gama de cosas constantemente, y quisiera poder expresar todo ese pesar, convertir esos dolores del pasado en gemas de amor y de felicidad. Acomodo los muebles, los miro con cariño y pesar, incluso los que no pegan con otros. Los acomodo lo mejor que puedo, pero no hay tanto espacio para maniobrar. Van a quedar donde están. Es así. Por no enfrentarlos, causé mucho sufrimiento. Pero el pasado es inmutable, y el futuro no existe. El presente es todo lo que hay, y solo puedo dar pequeños pasitos para demostrar mi más profundo deseo. Ser un árbol.

Ser un refugio de comprensión, empatía y amor. Ser una fuente de risas, felicidad, placer y satisfacción. Ser un catalizador de paz, prosperidad y entendimiento. Ser incluso más libre. Ser un arbol que con sus raices nutra, que con sus hojas dé sombra, que con sus ramas sostenga. Que se yo. Es tarde y mis hojas se caen, mis ramas se quiebran. Pero algo de sombra voy a dar, y algo de amor puedo ofrecer.